OLAF THORN (II): AUTORETRATO DE UN ALTEREGO
Cuando sabes que algo 'es' pero no recuerdas el porqué puedes perder todo tipo de perspectiva, idealizar imágenes sustraidas de un recuerdo tan lejano como inexistente pues nunca pasó, no tuvo lugar pero en tu mente se mantiene fresco, dilatado desde el hipotálamo hasta las terminaciones nerviosas donde los pequeños impulsos eléctricos se encargan de agudizar un dolor que debería haberse extinguido por el paso del tiempo y dejarte respirar en tu paz elegida tras una elección que a duras penas pudiste tomar.
Cuando sabes que algo 'es' pero no recuerdas el porqué empiezas a responder preguntas jamás planteadas, te pierdes dentro de interrogantes vacíos de contenido, es la duda la que mata poco a poco, la duda de la certeza de lo que te has creado que se tambalea y oscila sobre esa piedra angular tan agrietada e inestable; tarde o temprano caemos. Que haya vacío, estacas afiladas o un suave colchón de plumas depende de la veracidad de esa creación. No te mientas, no finjas. No me mentiré, no fingiré, nunca más. Una mentira sólo mata al que la vocifera hacia sus entrañas, allí dentro, donde sólo estás tu te corroen hasta hacerte sangrar. No finjas, al final tendrás que dormir, y allí no te acompaña nadie para distraerte de tus caretas rotas.
No volveré a mentir, no fingiré...nunca más.
Nunca más.
Nunca más.
Nunca más, Leonor, nunca más.
Cuando sabes que algo 'es' pero no recuerdas el porqué empiezas a responder preguntas jamás planteadas, te pierdes dentro de interrogantes vacíos de contenido, es la duda la que mata poco a poco, la duda de la certeza de lo que te has creado que se tambalea y oscila sobre esa piedra angular tan agrietada e inestable; tarde o temprano caemos. Que haya vacío, estacas afiladas o un suave colchón de plumas depende de la veracidad de esa creación. No te mientas, no finjas. No me mentiré, no fingiré, nunca más. Una mentira sólo mata al que la vocifera hacia sus entrañas, allí dentro, donde sólo estás tu te corroen hasta hacerte sangrar. No finjas, al final tendrás que dormir, y allí no te acompaña nadie para distraerte de tus caretas rotas.
No volveré a mentir, no fingiré...nunca más.
Nunca más.
Nunca más.
Nunca más, Leonor, nunca más.
Si fanatismo es la ceguera de aquel que se cree en posesión de la verdad y considera fijas e inamovibles sus creencias; si fanatismo es no admitir vacilación o discusión respecto de sus ideas; si fanatismo es alardear de superioridad, obligar que otros cumplan órdenes indiscutibles y estar seguros de que con semejante comportamiento se consigue nada más y nada menos que la salvación...¿No sería fanático este personaje siniestro?
Vivimos en una sociedad conformista donde ya no existen las ideas de un auténtico progreso, no buscamos mejorar el mundo que habitamos, no nos quejamos de las injusticias que se cometen día tras día en cualquier ámbito de la vida y si lo hacemos no es de ninguna manera de forma enérgica y desafiante, no ejercemos nuestra libertad de expresión que tanto anhelaron ciudadanos españoles años atrás, somos fácilmente manipulables por los aparatos de los partidos políticos que nos conducen a manifestaciones multitudinarias absurdas en las que tampoco es necesario un criterio propio. Se ha perdido el espíritu crítico, quiero decir, lo hemos perdido.
LA IGNORANCIA ES LA FUERZA
LA GUERRA ES LA PAZ
LA LIBERTAD ES LA ESCLAVITUD